Costa Rica: Impuesto Solidario a las Casas de lujo

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Deloitte and Touche
Jueves 12 de Noviembre de 2009

La aplicación del Impuesto solidario a las casas de lujo, genera inquietudes en los contribuyentes dada la gravedad de las sanciones de no presentarse la declaración o al declarar un valor inferior.
Publicado en el semanario El Financiero
Del 26 de octubre al 1 de noviembre, Edición 741
Columna Tributaria

Por Rafael González, Socio de Impuestos de Deloitte

El Impuesto solidario para el fortalecimiento de Programas de Vivienda debe inscribirse, declararse y pagarge antes del 31 de diciembre de este año. El mismo despierta inquietudes que deben ser analizadas con detenimiento, dada la gravedad de las sanciones con que se castiga la no presentación de la declaración, o la declaración de un valor menor al que corresponde.

Se deben aclarar las reglas de aplicación del tributo, no tanto por su onerosidad; sino por la gravedad de las sanciones al incumplimiento

Para empezar, digamos que sólo deben inscribirse y declarar, aquellos propietarios de inmuebles de uso habitacional, cuyo valor fiscal sea mayor a cien millones de colones. Para determinar ese valor, deben tomarse en cuenta únicamente las construcciones, así como todas las instalaciones fijas y permanentes, tales como piscinas, ranchos, vías de acceso, etc. Lo que no está tan claro es el concepto y los alcances del concepto uso habitacional. Pues se pueden generar dudas interpretativas que van desde qué ocurre con un inmueble desocupado –no usado de forma ocasional-; o bien, con el inventario de inmuebles con destino habitacional propiedad transitoria del desarrollador. O, más complejo todavía, con las habitaciones de hotel, bajo la posible interpretación de que se trate de un inmueble para uso de recreo.

Volviendo con la declaración, la determinación del valor de la construcción y las instalaciones fijas y permanentes, debe hacerse utilizando los instrumentos técnicos puestos a disposición del contribuyente por parte de la Administración Tributaria, a saber: el Manual de Valores Base Unitario por Tipología Constructiva. El uso de este instrumento obliga al declarante a informarse bien sobre las características del inmueble de su propiedad –tipos de pared, piso, techos, acabados, etc.-, pues de tales especificaciones depende el valor por metro de la construcción, que se aplicará al metraje del inmueble que se declara.

Si el inmueble no llega al valor de los cien millones, el contribuyente no se inscribe ni declara. Si el inmueble supera ese valor, el contribuyente debe proceder con la inscripción y declaración; pero ya en esta etapa de determinación de la base imponible del tributo, no sólo debe tomar en cuenta el valor de la construcción, sino también el valor del terreno. Ese valor también lo establece el contribuyente a través del instrumento facilitado por la Administración Tributaria: las matrices de zonas homogéneas.

Pero surgen acá dos dudas adicionales: por una parte, cuál es el componente de terreno cuyo valor debemos adicionar al valor de la construcción, para efectos de determinar el valor fiscal sobre el cual se calculará el tributo. ¿Será sólo el área del terreno sobre la que se asientan las construcciones e instalaciones fijas y permanentes? ¿O será, más bien, la totalidad del terreno, con excepción de aquellas áreas cuyo uso no habitacional sea expresamente demostrado por el contribuyente? Tómese en cuenta, a este efecto, que parte de este terreno ya podría haberse tomado en cuenta al establecer el valor de las instalaciones fijas y permanentes, pues estas incluyen áreas de recreo e instalaciones deportivas.

El otro tema es el alcance de la exención, en el sentido de que debe quedar claro si los cien millones actúan como tramo exento en la escala progresiva de tarifas; o si, por el contrario, los consabidos cien millones actúan sólo como umbral para definir al contribuyente, hecho lo cual se debe pagar el primer tramo de la escala progresiva desde el primer colón.

Más que el monto anual del tributo, que podría definirse como bajo, el riesgo que enfrenta el contribuyente son las elevadísimas multas por incumplimiento. Lo ideal es concientizar a los potenciales contribuyentes del deber que debe ser cumplido antes del 31 de diciembre, sobre todo porque, una vez más, queda para esas fechas el cumplimiento de un deber tributario, a la par de cierres anuales, pagos de aguinaldos, vacaciones, fiestas, etc.
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Artículo de Deloitte and Touche publicado por Lilliana Carranza Rodríguez Contactar para más información

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